No vas a leer nada alucinante, ni un blog re divertido, ni reflexiones políticas o filosóficas.
Esto soy yo. Este es mi mundo.
Mi mundito y yo.
Pasá y cerrá la puerta, bienvenido.
Esto soy...

IDENTIDAD

Encontré mi identidad
aprendiendo un  ideal
en los libros quemados
en los poetas exiliados

Encontré mi identidad
en la voz de aquel hermano

Sur abajo, Patagonia
de los pueblos originarios

Encontré mi identidad en un acento lejano
en cada muerto que luchó por la Libertad

Y ahora nuestra Libertad...
 

Soy del Sol y de esta Tierra
madre eterna de mi raza
soy semilla de esperanza
río arriba, mi nostalgia

Encontré mi mi identidad en un acento lejano
en cada muerto que luchó por la Libertad

Y ahora nuestra Libertad.
 



Un día como hoy... Hoy.

    Dicen por ahí, los hijos de los hijos de los nietos de quienes vivían hace mucho, que un día apareció -de la nada- una llama.
    Ellos tenían fuego y, como ahora, lo usaban para cocinar, para calentarse, para todo lo que ya sabemos.
    Pero esta llamita era rara. No era fuego común. No era grande -todo lo contrario- pero iluminaba a más de media Ciudad.
    Algunos trataban de no mirarla, pero era inevitable cruzarse con alguien cuya cara brillaba por el resplandor de ese fuego.
    Era linda, reconfortaba verla, sentirla, hablarla, escucharla.
    Pero había gente que se abusaba, la agrandaba más de lo que era.

Gente que sólo lo hacía para sacar algún rédito.
    Y así -cual teléfono descompuesto- de repente había gente que creía estar viendo un incendio y no lograba ver la llamita humilde que tenían enfrente.
    A muchos les pasó. Nos pasó.
    Era una llama, nada más. Y vimos más fuego que en el Sol.
Sin pensar llegamos a adorar esa locura en muy poquito tiempo.
    Nos iluminamos demasiado. Nos ilusionamos demasiado.
La Ciudad brilló toda la tarde. En cada cara, en cada palabra y en cada gesto.
    Pero el Viento, que siempre es el que tiene la última palabra, dijo NO. Hoy no. Ahora no. NO.
Sopló, sopló, sopló. No le costó nada. La llama se apagó en un segundo.
    Los ojos brillantes se volvieron vidriosos, las palabras se extinguieron con el fuego.
    El NO vació los corazones de todos los que estuvimos ahí.
    Sabemos que la llama va a volver, y no para ser una ilusión -como fue hoy- sino para quedarse. Para iluminar la Ciudad, para iluminarnos a cada uno de los que amamos esta locura que se llama Newell's Old Boys.


Va a volver, va a volver, Bielsa va a volver...

Allá en el Sur



Se reflejaban en el charco
Se miraban
Eran uno. Dos, pero uno
Eran uno en la montaña
En el charco de nieve derretida
En esa tierra, en ese frío


Porque allá, en el Sur, se puede ser dos 
Y ser uno.


Acá, en la ciudad, uno es uno 
Y dos son multitud.